El músico alemán sordo más famoso de todos los tiempos, Ludwig van Beethoven

«La música es el vino que inspira nuevas creaciones y yo soy Baco que prensa este delicioso vino para los hombres y los embriaga espiritualmente»

 

Ludwig van Beethoven debería entrar en el libro Guinness de los récords como el músico que más tiempo estuvo componiendo estando completamente sordo. A la tierna edad de 26 años empezó a perder audición y aún así su carrera musical se extiende 30 largos años más.

Por desgracia la sordera le supuso muchos problemas para su vida social, ya que le avergonzaba de sobremanera. ¿Quién iba a respetar a un músico que no oía? Fue hacia 1800, habiendo ya estrenado su Sinfonía nº1 en do mayor y su Concierto para piano nº2, que empezaron a notarse los primeros indicios. Cada vez evitaba más las reuniones sociales llegando Haydn a comentar que no recibía sus visitas. Aunque el proceso fue gradual al final perdió completamente el oído.

Por otro lado, al nacido en Bonn le aquejaban otros males de salud, sufría cólicos y jaquecas. Todos estos problemas le hicieron plantearse huir por la vía rápida, el suicidio, sin embargo tuvimos la suerte de que no fuera así. Tal y como afirma en la carta escrita a su hermano conocida como Testamento de Heiligenstadt es todo el arte que tiene que expresar lo que le impide suicidarse: «solo el arte me sostuvo, ah, parecía imposible dejar el mundo hasta haber producido todo lo que yo sentía que estaba llamado a producir, y entonces soporté esta existencia miserable».

La anécdota más conocida sobre el famoso compositor es la de su estreno de la novena sinfonía en re menor en 1824. Ya con varios años de completa sordera se atrevió a subirse frente a la orquesta y dirigir la monumental obra.

Fue tal el éxito que un estruendoso público irrumpió aplaudir. Con todo, Beethoven permaneció inmóvil, de espaldas, sin oír nada… hasta que la joven solista Caroline Unger le ayudó a volverse y observar el increíble fervor que recorría la sala. Esa fue una de las escenas más conmovedoras escrita en los anales de la historia de la música.

¿A qué no sabías…

Tras la muerte de Beethoven un amigo y un estudiante suyo se tomaron la molestia de cortar un mechón de pelo y guardarlo en una urna de cristal.

Casi dos siglos más tarde, científicos en el Laboratorio Nacional Argonne analizaron esta muestra y descubrieron niveles de plomo cien veces superiores a lo que debía ser. Probablemente esta fuese la causa de los cólicos y jaquecas continuas del compositor, así como de su muerte.

Lo curioso es que el exceso de plomo no suele causar sordera, de modo que se estima que la causa fuese completamente distinta.

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